Universo Personal

Este espacio lo he reservado para compartir con ustedes un poco de mi vida musical y uno que otro desahogo personal.

 

 

 

Hola a todos,

Les escribo para contarles que leo todos los correos que me mandan y de verdad que me dan mucho ánimo y ganas de escribir canciones!

Gracias por las palabras bonitas y el apoyo! Les mando mi mejor energía para que la vida les brille!

Un abrazo lleno de luz

links a paginas

Te invito a ver mi segundo video "Nace" y a bajar gratis una de mis canciones en:

www.myspace.com/anasolmusic

Algunos seguidores se han organizado en distintos lugares y han montado sus sitios en la red. Muchas gracias por el apoyo. Los invito a que los visiten en:

groups.msn.com/anasolfans

www.anasolmexico.tk

NOVIEMBRE de 2005

BIENVENIDAS LAS VACACIONES

Terminé la promoción en Colombia. Lo que quiere decir que terminé promoción este año para arrancar de nuevo en enero. Me siento liviana, como si me hubiera quitado un par de alas pesadas, pero que me traían volando como alma que se la llevaba el viento.

Me hice una buenísima vuelta farandulera por USA, México, Puerto Rico y Colombia. Que más puedo pedir? Sólo unas merecidas vacaciones después de tanto desenredar respuestas, filosofar con periodistas en conversaciones inducidas y comer sola "room service" en el hotel de turno.

Mis vacaciones, una vez asumidas, se divisaban divertidas. Tres semanas antes me había hablado con D para componer juntos y faltaban dos días para comenzar. Lo que me hacía sentir mucho mejor; el ocio es importante y descansar es un detonante de la imaginación. Lo que lo volvía un excelente momento para componer por el puro placer de crear.

Me levanté un sábado a las ocho de la mañana en Bogotá, por el ruido de carro y buseta correspondiente. Mi amiga MC, quien cayó como anillo al dedo el día anterior, me salvo de la soledad del hotel hospedándome en su apartamento de octavo piso en plena zona rosa de la ciudad. De mueble colorido y decoración súper nice, a lo mujer independiente con gran futuro prometedor, mis días sin horario comenzaron con pie derecho. Con pie derecho descalzo y sudadera descolgada. Aclaro que mi amiga no permite a nadie entrar a su apartamento con zapatos. Regla inteligente que le permite conservar la alfombra intacta y las energías imperturbables. Pero que en mi caso, muchas veces es una catástrofe. Porque deja al descubierto mis medias de distinto color o la poca presentación que tienen dos calcetines impares, por ejemplo dos azules pero de distinto estilo, puestos sin pensar y sobre todo, sin antes haber pronosticado que iban a lucirse en público.

Salto triple pirueta y ¡zas!, me puse a escribir esa mañana como loca sobre una pista electro pop, muy acorde con mi estado de ánimo liberado de responsabilidades formales y simpáticas. Claro, después de haberme fritado dos huevos con tostadas y una buena dosis de jugo de naranja, bailado al son de mi futura canción. Me fui, con cada sorbo, sometiendo a la dulce tarea de dejar fluir el lapicero por entre mi subconsciente verbal. Lalalala, el día esta cargado de luz y el ruido no me molesta. ¡Ja! pura relajación escribir con la barriga llena y el pelo revuelto en actitud de rocker en piyama.

Pasaron unas horas y... estando en profundo trance creativo… Tilín, tan tan, una llave abrió la puerta. ¡Llego mi amiga! exaltación momentánea, que pena yo en estas fachas en la mitad de la sala, con mi pista a todo dar. Y en cambio mi querida dueña de casa, arreglada y perfumada, recién llegada de una jornada de trabajo matutino: "Hola, ¿cómo te fue en tu día de sábado trabajador?" dije, "bien, si muy bien... veo que ya estas disfrutando las vacaciones!" dijo, "si, mucho" respondí ya escabulléndome al baño para estar acorde con el lugar. Afortunadamente ya era la una de la tarde y mi misión ya había terminado.

jornada de composición bogotana

En Colombia se siente algo diferente, una comezón de satisfacción chillona, como si tuvieras puesta una camiseta de tu equipo de fútbol favorito, en una noche cualquiera, con el orgullo, ¡eso sí!, de quien se sabe original y con mucha personalidad. Pienso que ser de éste o cualquier otro país tropical, es garantía de originalidad. Si no, ¿por qué es tan fácil entender el realismo mágico caminando indiferente por las calles de Cali? Tal vez porque estamos expuestos, en la misma cuadra, a la vendedora de mango y al caballo halando una carroza improvisada en mitad del tráfico pesado de una gran ciudad. Y tal vez porque ahora que estoy viviendo en Estados Unidos, esas "normalidades" saltan a la vista.

Volver a los lugares familiares después de la ausencia, te da la oportunidad de ser turista en tu propio país, para apreciarlo todo de nuevo con mas nitidez y curiosidad.

Llegué a Sonido Azulado el lunes, divisando su puerta negra de hierro desde el taxi, como el preludio de un reencuentro. Subí las escaleras y ahí estaba mi amigo D, coautor de la música de "Nace", "Voy Volando", "Astros" y autor de guitarras y programaciones en muchas de mis canciones. "Hola entonces queeee!" en un abrazo a medias que impedía un cigarro que no quería despegarse de los dedos de mi amigo. Después de hablar y ponernos bien al tanto de las noticias mas recientes, comenzamos a entrar en situación para intercambiar ideas.

Me moría de ganas de que oyera la letra y la melodía que había hecho sobre la pista, que ya él había adelantado para mí. La grabamos. Al otro día, comenzamos otra canción. Le canté un reef de guitarra y él se inventó un puente, luego nos inventamos un coro. Intercambiamos melodías, luego él puso un loop y un sonido electrónico enigmático. Su guitarra enérgica dominando la canción, necesitaba una letra. En la mañana siguiente la hice.

Así pasaron tres días más, y en lo que parecía un continuo fluir, sacamos adelante grabación, producción y letra de cuatro canciones
nuevas! que bueno! Lo mejor de todo, era que la pasábamos muy bien.
En los descansos, nos juntábamos con el resto del lugar. Con nuestros
amigos colegas...

Aclaración: Sonido Azulado, el estudio de música donde me encontraba, ha sido testigo de los mas importantes sucesos en mi carrera. En mi historia personal, es culpable de mis mas gratos momentos musicales. Recuerdos que se conectan directamente con la amistad que siento por sus integrantes y por algunos de sus intermitentes visitantes. Músicos que hacen, cantan o componen jingles (esas canciones pegajosas que acompañan una gaseosa o un detergente), producciones musicales y música para exaltar el alma. Lo que mas me gustó esta vez, aquí entre nos, fue que ahora parecen mas las horas dedicadas a los proyectos musicales que a los jingles.

Bueno, decía que en los recreos nos incorporábamos con el resto del estudio de grabación. Si, hablábamos con J y F, o con X, que llegaba
en ese momento, o con M que ya se iba. J y F estaban inmersos en la programación y en los últimos retoques de unas canciones de Sonorama. Invitábamos a J para que nos ayudara con las armonías de unos coros, a F para que oyera alguito. Luego J nos invitaba a oír lo que habían adelantado de la canción de Sonorama, dábamos unas opiniones. Luego nos sumergíamos de nuevo en nuestros proyectos. Luego, otra vez, empezaba el círculo virtuoso...

Un ambiente de trabajo increíble, que parecía un país perfecto.Gaseosa para todos, convivencia pacífica, colaboración en medio de chistes espontáneos y soundtrack hecho en casa.

Septiembre 5 de 2005

Mi corazón callado observa...

La vida se transforma, la vida se manifiesta, la vida mata la vida,
la vida es mar y es lengua, la vida continúa en el televisor, en mis ojos que tiemblan, en el latido de los perros, en la niebla, en la mente que nos recuerda, en lo que se puede ir, en lo que no llega. La vida es tierra, la vida es caliente y se refresca, vida de lengua nos traga y luego nos deja, la vida no juega, está pero no siempre nos damos cuenta de ella, solo cuando se va, o cuando duele y nos besa la ausencia de ella.

Un minuto de silencio por las víctimas de Nueva Orleáns, la tierra del Jazz que nos recuerda lo importante que es apreciar la vida y quererla.

agosto 15 de 2005

Voy en el avión rumbo a Filadelfia a 120 millas y 40 minutos de llegar. Estoy mascando un chicle menta para aniquilar el rato, mirando de vez en cuando por la ventana repleta de nubes comprimidas. “ladys and gentleman please be seated” recalca el capitán con voz melodiosa mientras yo cumplo al pie de la letra su estrategia para no dejarme sorprender por la gravedad. Huy! un vacío milimétrico me detiene de escribir y luego me suelta, pero sigue la vida milagrosamente en el aire haciendo de las suyas, con castiguitos de vértigo por tomarme el atrevimiento de volar a un lugar donde hace 100 años tenia que haber recorrido a la velocidad del caballo. Es increíble, estoy recorriendo ciudades jamás visitadas por mi para hablar de mis sueños y mis canciones. Para darme a conocer entre latinos que como yo vinieron a este país detrás de sus deseos de salir adelante.

Se me ocurre pensar en Colombia y se me ocurre pensarla despacio con las ganas de volver con mi música y mis historias. Llega en ese momento una azafata con sonrisa intencional un poco cínica, para ofrecerme sus bebidas y sus diminutos comestibles. Mientras, se me hace agua la boca llegar, poner los pies en la tierra y comenzar la tarea. Es arduo el trabajo que me espera. Washington, Nueva York y Filadelfia en 4 días a punta de entrevistas y presentaciones fugaces en televisión siempre demandan mucha energía. En México recuerdo perfectamente el cansancio que me atacó un viernes después de que llevaba 49 entrevistas en cinco días y me faltaba una. Me tocó tomarme un red bull para el agotamiento y aún así me sentía al borde del desmayo. Pero lo recuerdo con satisfacción, no sé, tal vez porque ese estado de cansancio extremo me hacía sentir valiente o muy satisfecha de mis esfuerzos artísticos. Y ahora, sobrevolando Pensilvania, visualizaba lo que me esperaba esta semana con el alivio de saber que en Estados Unidos el trabajo hasta ahora había sido mucho más llevadero, con la mitad de las entrevistas de México y con las pausas de las distancias.

En medio de mis pensamientos me encontraba cuando la azafata vuelve, esta vez sin su sonrisa, para mas bien arrebatarme la coca cola que me estaba tomando. Yo sorprendida, como respuesta le esquivo el diminuto pasa boca que me pensaba comer en un rato. Hacemos una pequeña danza gestual de “no! déjeme tomarme otro sorbito, ni crea que me va a quitar lo único que dan de comer en este pinche avión!”....pero ella sale triunfante, tiene la excusa de que el avión se mueve y debe correr a sentarse antes de que la tumbe al piso. Yo por mi parte me acomodo haciéndome a la idea de llegar ya casi maluca pero con la ciudad desfilándome en la ventana llena de promesas calladas.